Odontología infantil en el sur de Tenerife

Dentista infantil: primeras visitas tranquilas y prevención desde pequeños

La primera visita se recomienda al salir el primer diente y, como muy tarde, al año — y no es para tratar nada: es para que el dentista deje de ser un desconocido. En esta página: la pasta de dientes correcta para cada edad, por qué los dientes de leche sí importan, y qué hacer si tu hijo se cae y se rompe un diente.

Tratamientos con financiación flexible — condiciones detalladas por escrito en la clínica.

4,7 sobre 5 en Google · 162 reseñas

  • Nada por sorpresa y nada por la fuerza
  • Prevención con evidencia: flúor y selladores
  • Atendemos en español e inglés
Dentista atendiendo a un niño en la consulta con la boca en revisión

Resumen rápido

Lo más importante antes de decidir

1 de 3menores de 6 años en España tiene caries en los dientes de leche — y 7 de cada 10 de esas caries no están tratadas (Encuesta de Salud Oral 2020)
1 añocomo muy tarde para la primera visita — o antes, cuando sale el primer diente. No es para tratar: es para conocerse
1.000ppm de flúor desde el primer diente, en cantidad de un grano de arroz. La pasta «sin flúor» para bebés es una recomendación antigua
6–7años: la edad recomendada para la primera revisión de ortodoncia. Mirar no significa poner aparato
  • Cómo trabajamos: decir–mostrar–hacer. Se explica con sus palabras, se le enseña el instrumento, y solo después se hace. Si un día no sale, se para y se vuelve otro día.
  • El mito a jubilar: «son de leche, ya se caerán». El último molar de leche no se cae hasta los 11–12 años — una caries a los 5 tiene años por delante.
  • Prevención que funciona: barniz de flúor y selladores en las muelas de los 6 años, con la evidencia contada como es.
  • Si hay golpe: diente de leche y diente definitivo se tratan al revés. La caja de abajo lo deja claro en un minuto.

La primera visita: al primer diente o antes del año

Suena pronto, y lo es a propósito. Tanto la Academia Americana de Odontopediatría como el Consejo General de Dentistas recomiendan la primera revisión cuando sale el primer diente y, como muy tarde, al cumplir el año. Esa cita no es para tratar nada: se revisa la boca, se valora el riesgo de caries y — sobre todo — se resuelven las dudas de los padres cuando todavía se pueden cambiar hábitos: biberón, chupete, azúcar, cepillado.

Con niños más mayores, la primera visita es de familiarización: se sube al sillón, toca los instrumentos, oye el «viento» y el «aspirador», y se va a casa con la sensación de que aquí no pasa nada raro. La primera visita ideal es una en la que no hace falta hacer nada — por eso insistimos en venir antes de que duela algo, no después.

A partir de ahí, revisiones cada seis meses como norma, y más a menudo si hay riesgo alto de caries: en una boca en crecimiento, seis meses dan para mucho. Todo en español o inglés — también las explicaciones al niño.

Revisión dental de un niño en la clínica

El mito a jubilar

Por qué los dientes de leche también necesitan tratamiento

Es la frase que más veces oímos, y el problema es el calendario: el último molar de leche no se cae hasta los 11 o 12 años. Una caries a los cinco años no tiene tres meses por delante — tiene seis o siete años. En ese tiempo puede doler, puede infectarse y puede afectar al diente definitivo que se está formando justo debajo.

Los dientes de leche hacen además un trabajo silencioso: guardan el sitio del definitivo que viene. Cuando uno se pierde antes de tiempo, los vecinos tienden a cerrarse sobre el hueco, y el definitivo se encuentra la plaza ocupada — apiñamiento y ortodoncia que quizá eran evitables. Por eso, si hay que extraer un temporal, a veces se coloca un mantenedor de espacio: un pequeño guardián del hueco.

Dicho todo esto, la otra mitad de la honestidad: tampoco empastamos todo por sistema. Un diente a punto de caerse, que no molesta y sin riesgo de infección, a veces se vigila y no se toca. Te explicamos el porqué de cada decisión antes, no después — con la radiografía delante si la hay.

Calendario de erupción: cuándo salen y cuándo se caen

Cada niño lleva su ritmo y las horquillas son amplias — un año arriba o abajo suele ser normal. Esta tabla sirve para orientarse, no para preocuparse.

Edades orientativas. Si algo se sale mucho del rango, se mira — casi siempre sin más consecuencia.
DientesSalen (leche)Se caenSale el definitivo
Incisivos (los de delante)6–12 meses6–8 años6–8 años
Caninos (colmillos)16–23 meses9–12 años9–12 años
Molares de leche13–33 meses9–12 añosPremolares: 10–12 años
Molar de los 6 años~6 años, detrás de los de leche, sin que se caiga nada
Segundo molar definitivo~12 años

Dos cosas de esta tabla valen una visita: la muela de los 6 años sale al fondo sin sustituir a ninguna — muchos padres no saben que ya es definitiva, y es la primera candidata a sellador. Y la doble fila de dientes (sale el definitivo por detrás del de leche que no se cae — «dientes de tiburón») asusta mucho y casi nunca es grave: se valora, y a menudo se resuelve solo.

Caries infantil: el azúcar cuenta por veces, no por cantidad

Los datos españoles son claros: según la Encuesta de Salud Oral en España 2020, uno de cada tres menores de seis años tiene caries en los dientes de leche, y siete de cada diez de esas caries están sin tratar. No lo contamos para asustar: lo contamos porque la caries infantil es tan común que conviene mirarla pronto — no porque tu hijo sea un caso raro.

Y el dato que más sorprende a los padres: importa más cuántas veces al día entra azúcar en la boca que cuánta. Una bolsa de gominolas de una sentada hace menos daño que la misma bolsa repartida en seis ratos — cada exposición reinicia el ataque ácido. Los azúcares pegajosos son peores que los líquidos, y el peor momento es el de dormir, porque de noche hay menos saliva defendiendo.

De ahí las tres reglas prácticas de esta casa: el azúcar, mejor con las comidas y de una vez; nunca biberón de leche o zumo para dormir, ni chupete mojado en nada dulce (el biberón se despide hacia los 12–16 meses y el chupete antes de los dos años); y el cepillado de la noche es el innegociable. Cuando la caries llega igualmente, se trata: los empastes en dientes pequeños son rápidos y con anestesia local bien puesta.

Cómo se trata la caries infantil

Primero, quitarle hierro: encontrar una caries en una revisión no es un examen suspendido — es exactamente para lo que sirve revisar. Y en un niño, la caja de herramientas es más amplia de lo que la mayoría de padres imagina, ordenada — como todo en esta casa — del escalón más conservador al menos.

Una caries incipiente a veces solo se vigila y se remineraliza con flúor e higiene dirigida. Si ya hay cavidad, el empaste en un diente de leche es un procedimiento corto, con anestesia local bien puesta — y con la técnica de conducta de la sección siguiente haciendo la mitad del trabajo. Si la caries llegó al nervio del diente de leche, existe la pulpotomía: se retira la parte afectada del nervio y se conserva el diente hasta su recambio natural — la versión infantil y abreviada de una endodoncia. Y para molares de leche muy destruidos que aún tienen años de servicio por delante, las coronas preformadas los mantienen funcionando hasta que toque caerse.

La extracción es el último escalón, no el primero — y cuando es inevitable en un diente con recambio lejano, entra el mantenedor de espacio que ya conociste arriba: el guardián del hueco. En todos los casos, la lógica se te explica antes con la radiografía delante, con el presupuesto por escrito, y con una pregunta que nos hacemos siempre: ¿qué le hace falta de verdad a este diente, con los años que le quedan en esta boca?

La tabla que nadie publica

La pasta de dientes correcta para cada edad — con la recomendación vigente

Es probable que hayas leído que hasta los dos años la pasta va «sin flúor» o con 250 ppm. Esa recomendación existió — y sigue colgada en documentos antiguos. La vigente en Europa es otra: la clave no es quitar el flúor, es controlar la cantidad de pasta.

Recomendación europea vigente (EAPD 2019, respaldada por PrevInfad/AEPap y el Consejo General de Dentistas).
EdadConcentración de flúorCantidadQuién cepilla
Del primer diente a los 2 años1.000 ppmUn grano de arrozLos padres
De 2 a 6 años1.000 ppm (más si el riesgo de caries es alto)Un guisanteEl niño, con repaso de los padres
A partir de 6 años1.450 ppm1–2 cm sobre el cepilloEl niño, supervisado hasta al menos los 7

Dos detalles que multiplican el efecto: dos veces al día, siempre antes de dormir, durante más de un minuto — y al terminar, escupir sin enjuagar con mucha agua, para que el flúor se quede trabajando. La cantidad importa porque en los tres primeros años se forma el esmalte de los definitivos: pasta a dosis correcta, sí; tubo a discreción, no.

Barniz de flúor y selladores: la prevención con evidencia

Barniz de flúor

Se pinta sobre los dientes en menos de un minuto, sin ruido y sin anestesia. Las revisiones sistemáticas le atribuyen una reducción de caries en torno al 40 % — con intervalos amplios: es una medida útil, no un escudo. Se aplica de dos a cuatro veces al año según el riesgo de cada niño, y después no se come ni se bebe durante media hora. Un apunte de seguridad que casi nadie cuenta: los geles y colutorios fluorados no se usan en menores de seis años por el riesgo de tragarlos — el barniz, sí.

Selladores de fosas y fisuras

Una capa fina que tapa los surcos de las muelas definitivas — justo donde el cepillo no llega. Se colocan sin fresa y sin anestesia, en minutos, cuando sale la muela de los seis años. La evidencia los respalda con claridad durante los primeros años, y por eso mismo se revisan en cada visita: un sellador que se ha desprendido deja de proteger. El Consejo General de Dentistas les atribuye hasta un 80 % de protección en las superficies selladas.

El miedo al dentista se previene — y también se aprende en casa

Trabajamos con la guía de conducta de la odontopediatría: decir–mostrar–hacer. Primero se explica con palabras que el niño entiende, luego se le enseña el instrumento — lo puede tocar, oír, oler — y solo después se hace. Nada por sorpresa y nada por la fuerza. Y si un día no sale, no sale: preferimos parar y volver otro día antes que forzar y perder su confianza.

Lo que se dice en casa influye tanto como lo que hacemos aquí.
En casa ayudaEn casa, mejor evitar
«Vamos a que te cuenten los dientes»«No te va a doler» — acaba de introducir la palabra dolor
Leer un cuento sobre el dentista, jugar a serlo en casaContar tu propia mala experiencia delante del niño
Venir a una hora en la que esté descansadoUsar al dentista como amenaza o castigo
Dejar que el equipo lleve la conversación en la consultaExplicar de más («te van a pinchar») o prometer premios enormes

Qué miramos en cada etapa: la hoja de ruta de 0 a 16

De 0 a 2 años

Primera visita con el primer diente. Revisión suave, consejo de biberón, chupete y azúcares, y el cepillado a cargo de los padres con pasta de 1.000 ppm en grano de arroz. Vigilamos hábitos de succión — a esta edad, sus efectos suelen revertir solos al retirarlos.

De 2 a 6 años

La etapa de consolidar el hábito: cepillado dos veces al día con repaso de los padres, revisiones semestrales y barniz de flúor según riesgo. Es también cuando se despiden biberón y chupete — y cuando una caries pillada pronto se resuelve con lo mínimo.

De 6 a 12 años

Los años del recambio: sale la muela de los 6 (sellador al canto), bailan los incisivos, y hacia los 6–7 toca la primera revisión de ortodoncia. Pasta de 1.450 ppm desde los 6, supervisión hasta al menos los 7, y protector bucal si hay deporte de contacto — la edad de oro de los golpes.

Adolescencia

Boca casi adulta, hábitos propios y — seamos francos — higiene irregular. Revisiones que refuerzan la autonomía, ortodoncia si toca (los alineadores encajan bien a esta edad), y el radar puesto en encías y azúcares líquidos: los refrescos hacen aquí su agosto.

La caja para padres

Qué hacer si un niño se rompe o pierde un diente

La mayoría de estos golpes se resuelven bien. La pregunta que decide todo lo demás es una sola: ¿es un diente de leche o uno definitivo? Los definitivos suelen empezar a salir hacia los seis años y son notablemente más grandes.

Si es un diente de leche y se ha salido entero: no lo vuelvas a poner, aunque el instinto pida lo contrario. Debajo se está formando el definitivo, y reimplantarlo puede dañarlo — además del riesgo de que el niño lo aspire. Controla el sangrado con una gasa y presión suave, y ven a revisar igualmente: lo que hay que comprobar es que el diente que viene esté bien.

Si es definitivo y se ha salido entero, es de las pocas urgencias reales de la odontología. Cógelo por la corona — nunca por la raíz —, enjuágalo unos segundos con leche o suero si está sucio (sin frotar), y recolócalo en su hueco si te ves capaz. Si no, a un vaso de leche — nunca en agua, nunca en seco — y llámanos de camino: pasada media hora en seco, la mayoría de las células de la raíz ya no son viables. Y si lo que hay es un trozo roto, guárdalo en leche: a veces se puede volver a pegar — lo contamos entero en la página de dientes rotos y bonding.

Un último aviso que salva dientes: aunque el golpe no duela, se revisa — el nervio puede resentirse semanas después sin avisar. Y si hace deporte de contacto, pregúntanos por el protector bucal: a estas edades los traumatismos son muy frecuentes. Protocolo basado en las guías IADT 2020 y el Programa de Salud Infantil de la AEPap.

Ortodoncia: mirar a los 6–7 años no significa poner aparato

La recomendación de las asociaciones de ortodoncia es hacer una primera revisión hacia los seis o siete años, cuando conviven dientes de leche y definitivos. A esa edad se ve cómo están encajando las arcadas mientras todavía hay hueso en crecimiento, y se decide si conviene interceptar algo ahora — o simplemente esperar y vigilar. En la mayoría de los casos la respuesta es esperar, y también lo decimos.

Lo que sí se vigila desde mucho antes son los hábitos: succión del dedo, chupete prolongado, respiración por la boca. Antes de los 2–3 años sus efectos suelen revertir solos al retirar el hábito; mantenidos años, moldean la mordida. Es una de las cosas que miramos en cada revisión — y una de las razones por las que la primera visita temprana renta tanto.

Quien valora estos casos aquí es la Dra. Lissett Rodríguez, ortodoncista y miembro de la American Association of Orthodontists — y si el momento del aparato llega en la adolescencia, la conversación sigue en la página de Invisalign.

PADICAN: lo que cubre el programa infantil canario — y lo que no

Si tu hijo tiene entre 6 y 14 años y tarjeta del Servicio Canario de la Salud, el programa PADICAN le cubre una revisión anual, selladores, flúor y los empastes de los dientes definitivos. Conviene saber dónde termina: no cubre el tratamiento de los dientes de leche — solo su extracción —, ni la ortodoncia, ni los mantenedores de espacio. Y por debajo de los seis años cubre revisión, barniz de flúor y extracciones.

Es un buen programa y conviene aprovecharlo. Nuestro papel está en las dos zonas que deja fuera: los dientes de leche que sí merecen tratarse (ya sabes por qué), los más pequeños de seis años, y la parte de ortodoncia y espacio. En la primera visita te decimos con claridad qué te cubre el programa público y qué tendría sentido hacer aquí — presupuesto por escrito antes de empezar nada, y financiación flexible si hace falta.

Precios claros para familias

Precio de la odontopediatría

Odontopediatría

Presupuesto tras la primera visita

El precio depende de la edad, el tratamiento y la colaboración necesaria. Como referencia general de la clínica: empastes desde 70 €, limpieza desde 60 € y extracción desde 90 €. Confirmamos siempre el importe por escrito antes de tratar.

Pedir valoración

Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes de padres y madres

¿A qué edad debe ir mi hijo al dentista por primera vez?

Cuando le salga el primer diente y, como muy tarde, al cumplir un año. Esa primera cita no es para tratar nada: se revisa la boca, se valora el riesgo de caries y se resuelven las dudas de los padres cuando aún se pueden cambiar hábitos.

¿Cada cuánto hay que traerlo a revisión?

Cada seis meses como norma general, y con más frecuencia si detectamos riesgo alto de caries. En un niño la boca cambia rápido, y seis meses bastan para que una lesión pequeña deje de serlo.

¿Desde cuándo se usa pasta con flúor, y de cuánto?

Desde que sale el primer diente, con pasta de 1.000 ppm y una cantidad del tamaño de un grano de arroz. De 2 a 6 años, un guisante; a partir de 6, pasta de 1.450 ppm. Si te dijeron que hasta los dos años nada de flúor o 250 ppm, esa recomendación es antigua — la clave es la cantidad de pasta, no quitar el flúor.

¿Merece la pena empastar un diente de leche si se va a caer igual?

Depende de cuánto le quede en la boca. El último molar de leche no se cae hasta los 11 o 12 años, así que una caries a los cinco tiene años por delante para doler, infectarse o afectar al definitivo. Si el diente está a punto de caerse y no hay riesgo de infección, a veces lo correcto es vigilarlo y no tocarlo — y te lo decimos igual de claro.

A mi hijo le da mucho miedo el dentista. ¿Qué hacéis?

Trabajamos con guía de conducta: se explica con palabras que el niño entienda, se le enseña el instrumento — lo puede tocar y oír — y solo después se hace. Nada por sorpresa y nada por la fuerza. Si un día no sale, se para y se vuelve otro día: la confianza vale más que una cita.

Se ha caído de un golpe y le ha saltado un diente. ¿Lo vuelvo a poner?

Si es un diente de leche, no: no se reimplanta, porque puede dañar al definitivo que está debajo y hay riesgo de aspiración. Si es un diente definitivo, sí — y cuenta cada minuto: cógelo por la corona, no frotes la raíz, enjuágalo suave con leche o suero, recolócalo si te atreves y ven de inmediato. Si no, tráelo en un vaso de leche.

¿A qué edad conviene la primera revisión de ortodoncia?

Hacia los seis o siete años, cuando conviven dientes de leche y definitivos. Mirar no significa poner aparato: en la mayoría de los casos la conclusión es esperar y revisar — y cuando hay algo que interceptar, hacerlo a tiempo suele simplificar todo lo que viene después.

¿Necesita radiografías? ¿Son seguras?

Solo se hacen si aportan información que no se ve en la exploración, y la frecuencia depende del riesgo de cada niño. Se usan protección y los parámetros más bajos posibles para su edad. Si no hacen falta, no se hacen.

Primera visita

Reserva su primera visita en Los Cristianos

Sin prisas: revisión, valoración del riesgo de caries y todas tus dudas respondidas — en español o inglés. Si hay algo que hacer, presupuesto por escrito antes de empezar. Escríbenos y te llamamos para darte cita.

o
Prefiero escribir por WhatsApp

Responsable: Clínica Dental Los Cristianos. Finalidad: gestionar tu solicitud de cita. No cedemos tus datos a terceros.

  • DirecciónCalle Barranquillo, 2
    38650 Los Cristianos, Arona (Santa Cruz de Tenerife)
  • Teléfono y WhatsApp+34 654 58 55 53
  • Emailinfo@smiletenerife.com
  • HorarioLunes y miércoles: 10:00 – 19:00
    Martes, jueves y viernes: 10:00 – 17:00
    Sábados y domingos: cerrado
Pedir cita
Scroll al inicio