Diagnóstico
Exploración y, si hace falta, radiografía: la caries entre dientes no siempre se ve a simple vista. Se decide contigo qué se hace y cuánto cuesta.
Odontología conservadora en el sur de Tenerife
Un empaste es la reparación más común de la odontología — y sobre la que más mitos circulan. Aquí te contamos por qué la caries no avisa hasta tarde, qué cambió la ley europea con las amalgamas en 2025, y por qué a veces lo profesional es reparar tu empaste viejo en vez de cambiarlo.
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Resumen rápido
La caries empieza en el esmalte, que no tiene nervios. Puede avanzar meses —a veces años— en silencio absoluto mientras perfora hacia el interior. El dolor llega cuando alcanza la dentina profunda o el nervio… y en ese punto ya no hablamos de un empaste sencillo, sino de una endodoncia o una corona.
Por eso el orden económico de la odontología es tan claro: una caries detectada en revisión cuesta un empaste pequeño; una caries detectada por dolor cuesta un tratamiento grande. Es la mejor inversión con diferencia — y la razón de que insistamos tanto con las revisiones y la limpieza periódica, donde estas cosas se ven a tiempo.
Señales que sí deberían traerte antes de la revisión: sensibilidad nueva al frío o al dulce, un punto oscuro que no se va, comida que siempre se atasca en el mismo sitio, o un borde que notas áspero con la lengua.

Lo que cambió la ley y nadie te contó
Desde el 1 de enero de 2025, el Reglamento (UE) 2024/1849 prohíbe usar amalgama dental —el clásico empaste gris metálico— en nuevos tratamientos en toda la Unión Europea, salvo excepciones médicas muy concretas. Todos los empastes nuevos son ya de composite u otros materiales sin mercurio.
Ahora, los dos matices que la mayoría de webs omite y que te interesan si llevas amalgamas de hace años:
¿Cuándo sí se cambia una amalgama? Cuando ella misma falla: se fractura, se filtra, o aparece caries debajo. Entonces se retira con la técnica adecuada y se reconstruye en composite. Si alguien te propone «renovar todas las amalgamas por estética» como urgencia sanitaria, ya sabes qué está vendiendo.
Cómo trabajamos
Exploración y, si hace falta, radiografía: la caries entre dientes no siempre se ve a simple vista. Se decide contigo qué se hace y cuánto cuesta.
Con anestesia local se retira solo el tejido cariado, conservando el máximo diente sano posible. Es la parte que temías y la que menos se siente.
El composite se adhiere en capas, modelando la anatomía del diente — surcos incluidos — en el tono que iguala tu esmalte.
Se comprueba la mordida con papel articular, se ajusta hasta que muerdes sin notar nada raro y se pule. Comes con normalidad en cuanto pasa la anestesia.
¿Sensibilidad al frío unos días después? Puede pasar, sobre todo en empastes profundos, y remite sola. Si al morder notas un punto alto o el dolor persiste, vuelve: un ajuste de un minuto lo resuelve casi siempre.
No todas las caries son el clásico agujero visible. Saber dónde aparecen explica por qué la radiografía forma parte del diagnóstico.
El territorio clásico: los valles del molar donde el cepillo llega regular y el azúcar se queda. Son las más fáciles de ver a simple vista — y aún así, cuando se ven ya llevan tiempo trabajando por debajo del esmalte.
La caries interproximal crece donde solo llega el hilo dental, invisible a simple vista hasta que es grande. Solo la radiografía la detecta a tiempo. Si nunca usas hilo o cepillos interdentales, este es el territorio que te está esperando.
Cuando la encía retrae —edad, cepillado agresivo, enfermedad periodontal— queda expuesta la raíz, que no tiene esmalte y se caría más rápido. Es la caries típica a partir de los 60, y otra razón del binomio revisión + limpieza en esa etapa.
Contracorriente, con evidencia
Cuando un empaste antiguo tiene un defecto pequeño —un borde desgastado, un pico fracturado, una tinción de margen— la rutina de muchas consultas es fresarlo entero y hacerlo nuevo. La evidencia dice que suele haber una opción mejor: repararlo, retirando solo la parte defectuosa.
Los estudios a largo plazo muestran que las reparaciones logran una supervivencia comparable a la sustitución completa — y con seguimientos de hasta 12 años, los dientes reparados acumulaban menos endodoncias y menos extracciones que los re-empastados una y otra vez. La lógica es simple: cada sustitución completa agranda la cavidad y acerca la fresa al nervio. Reparar rompe ese ciclo.
Para ti significa: menos fresa, menos anestesia, menos coste y más años de vida para tu diente. Para la clínica significa facturar menos por visita. Por eso casi nadie lo ofrece — y por eso aquí es la primera opción que valoramos cuando el empaste lo permite.
El composite directo brilla en cavidades de una a tres superficies con las paredes del diente razonablemente conservadas. A partir de ahí, empeñarse en «un empaste más grande» es construir sobre cimientos débiles: se fractura el diente, se fractura el empaste, y cada ciclo pierde más tejido.
La escalera correcta sube así: empaste → incrustación (una pieza de composite o cerámica hecha a medida que reconstruye lo que falta, tallando menos que una corona; y para reparar bordes y formas sin caries, existe el bonding) → corona, cuando la destrucción es grande o el diente lleva endodoncia y necesita protección completa. Cada peldaño existe por algo, y saltárselos —en cualquiera de las dos direcciones— sale caro.
Lo explicamos en detalle, con sus números de supervivencia, en la página de coronas dentales. Y la regla de esta casa: te diremos en qué peldaño está tu diente y por qué, con la radiografía delante.
Los estudios de supervivencia de composites cuentan siempre la misma historia: el material importa menos que las condiciones en las que vive. A favor juegan un campo bien aislado durante la colocación —por eso no corremos—, cavidades pequeñas (volvemos a las revisiones: cuanto antes, más pequeño), y la higiene interdental, porque la caries que mata empastes suele nacer en el margen, justo donde el cepillo solo no llega.
En contra: el bruxismo — apretar de noche fatiga cualquier material, y si aprietas, la férula nocturna protege también tus empastes —, morder hielo y huesos de aceituna (los composites lo llevan mal y tus dientes tampoco lo agradecen), y el picoteo dulce constante, que mantiene el pH bajo todo el día. No es lo mismo un café con azúcar que doce sorbos repartidos en toda la mañana: para la caries, lo segundo es una fiesta.
Y el factor silencioso: venir a revisión. Un margen teñido detectado a tiempo es un pulido o una reparación pequeña; el mismo margen tres años después es caries debajo del empaste y vuelta a empezar — con la cavidad más grande.
Transparencia
Empaste dental
Desde 70 €
El importe final depende del tamaño, la profundidad y el número de superficies que haya que reconstruir.
Tarifa orientativa. El presupuesto definitivo depende de la valoración clínica y se entrega por escrito antes de iniciar el tratamiento.
El precio varía según el número de superficies a reconstruir (no es lo mismo una fisura puntual que media muela), la profundidad y si hace falta reconstrucción de pared. Por eso un precio serio se da tras verte, no por teléfono.
Dudas frecuentes
Con anestesia local, el procedimiento en sí no se siente. Lo más molesto suele ser el pinchazo inicial y el rato con la boca abierta. Después puede haber sensibilidad leve unos días, que remite sola.
Un composite bien hecho y bien mantenido suele durar de 6 a 10 años o más; la higiene, el tamaño de la cavidad y el bruxismo marcan la diferencia. Y cuando envejece, muchas veces se puede reparar en vez de sustituir.
Si están sanas y selladas, no — la recomendación oficial es no retirarlas preventivamente. La prohibición europea de 2025 afecta a empastes nuevos y su motivo es ambiental. Se cambian cuando fallan: fractura, filtración o caries debajo.
No es una emergencia de madrugada, pero no lo dejes semanas: la cavidad expuesta acumula placa y la caries avanza rápido ahí. Pide cita pronto y, mientras, evita masticar en ese lado y extrema la higiene de la zona.
El composite se estratifica en el tono de tu esmalte y se pule con su anatomía: en condiciones normales, ni tú lo distinguirás a simple vista. Con los años puede perder algo de brillo; se repulen o retocan con facilidad.
Porque cuando el defecto es parcial, la evidencia muestra supervivencias comparables reparando — con menos fresado, menor coste y, a largo plazo, menos endodoncias y extracciones. Cambiarlo entero agranda la cavidad sin necesidad.
No necesariamente: con mucha destrucción o tras una endodoncia, el empaste grande es mala ingeniería y la protección completa está mejor indicada. Lo justo es que te enseñen el porqué en tu radiografía — aquí lo hacemos siempre, y la escalera completa está explicada en la página de coronas.
El composite endurece al momento con la lámpara, así que puedes comer en cuanto se pase el efecto de la anestesia — espera a recuperar la sensibilidad para no morderte sin darte cuenta.
Opciones relacionadas
Compara alternativas antes de decidir. Estas opciones suelen formar parte del mismo diagnóstico o plan de tratamiento.
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