Revisión
Miramos dientes y encías, y sondamos donde hace falta. La limpieza es también tu chequeo periodontal.
Prevención en el sur de Tenerife
La limpieza profesional es el tratamiento menos glamuroso de la clínica y el que más problemas caros evita. Aquí te contamos qué hace de verdad, cada cuánto la necesitas tú —que no es «cada 6 meses» por decreto— y en qué se diferencia de un curetaje o de un blanqueamiento.
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Resumen rápido
La placa bacteriana es una película blanda que se forma a diario y se elimina cepillando. El problema es el reloj: en 48–72 horas, la placa que se queda empieza a mineralizarse con el calcio de tu propia saliva. Eso ya es sarro — duro, adherido y fuera del alcance de cualquier cepillo.
El sarro tiene dos territorios: el visible, sobre la encía (ese borde amarillento junto a la encía de los incisivos inferiores), y el subgingival, que crece por debajo de la línea de la encía, donde no lo ves. El segundo es el peligroso: mantiene la encía inflamada de forma crónica.
Esa inflamación es la gingivitis: encías rojas, hinchadas, que sangran al cepillar. Con limpieza e higiene, revierte del todo. Ignorada, en personas susceptibles avanza a periodontitis — y ahí el hueso que se pierde ya no vuelve. La limpieza profesional es, literalmente, la frontera entre esos dos mundos.

Lo que casi nadie te cuenta
El «cada 6 meses» que repite todo el mundo no viene de ningún estudio: es una convención comercial cómoda. La evidencia seria dice otra cosa: la guía británica NICE recomienda intervalos de 3 a 24 meses según el riesgo individual, y el mayor ensayo clínico sobre el tema (INTERVAL, 4 años de seguimiento) no encontró diferencias relevantes entre citar cada 6 meses o según riesgo.
Dos letras pequeñas que conviene decir, porque la honestidad va en ambos sentidos: esos estudios se hicieron en pacientes que acuden con regularidad y sin periodontitis severa — no dicen que la limpieza sobre, dicen que el intervalo debe ser tuyo. Y la limpieza sí reduce el sarro de forma clara; lo que se discute es el calendario, no el tratamiento.
¿Qué sube tu riesgo (y acorta tu intervalo)? Fumar, diabetes, antecedentes de periodontitis, ortodoncia en curso, implantes — alrededor de un implante, las revisiones de encía son sencillamente obligatorias, como contamos en la página de implantes. ¿Qué lo baja? Buena higiene, encías estables, revisiones limpias.
Señales de que te toca antes de fecha, sea cual sea tu intervalo: sangrado que reaparece, mal aliento persistente, sarro visible que notas con la lengua, o encía que se ve más roja de lo habitual junto a algún diente.
Nuestro método: tras tu limpieza te decimos tu intervalo, con el porqué. A algunos les tocará cada 4 meses; a otros, una vez al año. Cobrarte dos limpiezas al año «porque sí» no es prevención, es facturación.
Hay confusión interesada con esto. La limpieza (profilaxis) es el mantenimiento de una boca básicamente sana: sarro visible y bajo el borde de la encía, pulido, y a casa. El raspado y alisado radicular («curetaje») es otra cosa: un tratamiento periodontal que limpia las raíces en profundidad, por cuadrantes y con anestesia, cuando ya existe periodontitis con bolsas.
¿Por qué importa la diferencia? Porque hay clínicas que anuncian «limpieza» barata y en el sillón la convierten en curetajes a precio de sorpresa — y también las que hacen una limpieza superficial donde hacía falta tratamiento periodontal de verdad. Las dos cosas son malas para ti.
Aquí funciona así: en la limpieza medimos tus encías. Si hay bolsas, te lo enseñamos con las cifras delante, te explicamos qué es un tratamiento periodontal y te damos presupuesto por escrito. Si no las hay, te vas con tu limpieza y tu intervalo. Sin sustos en el sillón.
Cómo trabajamos
Dos particularidades de la casa. La primera: la sesión no va a cronómetro — incluye tiempo para revisar tu técnica de cepillado sobre tu propia boca y, si hace falta, una pauta concreta de cepillo, pasta y colutorio para tu caso. La segunda: para manchas resistentes disponemos de AquaCare, un sistema de microabrasión por aire que las elimina respetando el esmalte, sin fresa. Se usa cuando está indicado, no por sistema.
Miramos dientes y encías, y sondamos donde hace falta. La limpieza es también tu chequeo periodontal.
La punta de ultrasonidos despega el sarro con vibración e irrigación. Es la parte que se oye rara y duele menos de lo que suena.
Lo que el ultrasonido no alcanza se retira a mano, pieza a pieza, sobre todo entre dientes y bajo el borde de la encía.
Pulido final para dejar la superficie lisa (la placa agarra peor), consejos de higiene a tu medida y tu intervalo hasta la próxima.
Duración habitual: 30–45 minutos. Si tienes sensibilidad, dilo: se ajusta la potencia, se usa anestesia local en puntos concretos si hace falta, y listo.
La técnica se adapta a lo que llevas en la boca. Tres situaciones frecuentes en esta consulta:
Alrededor de un implante, el sarro no produce caries — produce periimplantitis, la primera causa de pérdida tardía de implantes. El mantenimiento usa instrumental que no raya las superficies del implante e incluye la revisión de la encía periimplantaria, medida y anotada. Si llevas implantes, tu intervalo de limpieza es parte del tratamiento, no un opcional — lo contamos a fondo en la página de implantes.
Los brackets multiplican los rincones donde la placa se esconde, y con alineadores el diente pasa 22 horas al día cubierto: si la placa se queda debajo, se queda a remojo. Por eso durante la ortodoncia los intervalos se acortan y la limpieza se coordina con tus revisiones — mismo viaje, doble beneficio.
Cuellos dentales expuestos y encías finas piden potencia baja, puntas finas y, si hace falta, anestesia local puntual. Dilo al empezar — adaptar la sesión no cuesta nada y cambia por completo la experiencia. La limpieza no tiene por qué ser el mal rato que recuerdas de hace veinte años.
Dientes «más grandes» o pequeños huecos junto a la encía. No ha desaparecido diente: ha desaparecido el sarro que rellenaba el hueco, y la encía desinflamada recupera su sitio en unos días. Ese hueco siempre estuvo ahí — ahora está limpio.
Sensibilidad al frío unos días. Normal donde el sarro cubría cuellos dentales; remite sola. Si persiste más de un par de semanas, dilo en la revisión: tiene solución.
Menos sangrado al cepillar, semana a semana. Es la señal de que la encía está sanando. Si el sangrado sigue igual pasadas dos semanas con buena higiene, toca mirar más a fondo — puede haber bolsas que necesiten tratamiento periodontal, y mejor saberlo ahora.
La sensación de lengua sobre esmalte liso. Esa es gratis, y es la mejor parte.
No. Los ultrasonidos despegan un depósito adherido sobre el diente; no tocan el esmalte. La sensación de «dientes raros» tras la limpieza es la ausencia del sarro al que te habías acostumbrado.
Al revés. Cuando hay mucho sarro, este actúa como un mal cemento entre dientes con soporte dañado. Retirarlo revela una movilidad que ya existía — causada precisamente por no haberlo quitado antes.
Quita manchas de café, té y tabaco, y el diente recupera su color. Cambiar ese color es otro tratamiento: el blanqueamiento. Distinto objetivo, distinta química.
¿Y la sensibilidad tras la limpieza? Puede aparecer unos días, sobre todo al frío, donde el sarro cubría cuellos dentales. Es transitoria; si persiste, se trata.
Transparencia
Limpieza dental
Desde 60 €
La tarifa corresponde a la limpieza dental. Si la valoración muestra que necesitas tratamiento periodontal, te lo explicamos y presupuestamos por separado antes de empezar.
Tarifa orientativa. El presupuesto definitivo depende de la valoración clínica y se entrega por escrito antes de iniciar el tratamiento.
La «limpieza gratis» o casi-gratis es el anzuelo clásico de captación: el propio Consejo de Dentistas lleva años advirtiendo sobre las ofertas-gancho que acaban en presupuestos sorpresa en el sillón. Una limpieza seria incluye tiempo clínico real — y lo barato de más suele cobrarse después.
Dudas frecuentes
Depende de tu riesgo: la horquilla razonable va de 3 a 24 meses. Fumar, diabetes, implantes, ortodoncia o antecedentes de encías acortan el intervalo. Tras tu limpieza te decimos el tuyo, con el porqué.
Lo normal es molestia leve, más ruido que dolor. Con encías inflamadas o cuellos sensibles puede molestar más: se ajusta la potencia y, en puntos concretos, puede usarse anestesia local. Avisa y se adapta.
No. Retira un depósito pegado sobre el diente sin tocar el esmalte. La sensación de holgura tras quitar mucho sarro corresponde a una movilidad que ya existía debajo.
No es normal: es el signo típico de encía inflamada por placa y sarro. En fase de gingivitis se revierte por completo con limpieza e higiene. Cuanto antes se mire, más simple es la solución.
Eliminará manchas superficiales de café, té o tabaco y recuperarás tu color natural. Para aclarar ese color hace falta un blanqueamiento, que es otro tratamiento con otra técnica.
La limpieza es mantenimiento de una boca sin bolsas periodontales. El raspado o curetaje es un tratamiento periodontal en profundidad, por cuadrantes y con anestesia, cuando ya hay periodontitis. Si lo necesitaras, te lo explicamos con tus mediciones delante y presupuesto por escrito.
El embarazo hace las encías más reactivas a la placa, así que el control de higiene es especialmente útil. Avísanos al pedir cita y adaptamos el momento y la postura del sillón a tu comodidad.
Sí: eres exactamente el perfil que más se beneficia de intervalos cortos. Con implantes, la revisión periimplantaria va incluida en el mantenimiento; con alineadores o brackets, la limpieza se coordina con tus revisiones de ortodoncia.
Opciones relacionadas
Compara alternativas antes de decidir. Estas opciones suelen formar parte del mismo diagnóstico o plan de tratamiento.
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