Con evidencia, no folclore
El manual de después: qué protege el coágulo de verdad
Tras la extracción se forma un coágulo en el alveolo que es, literalmente, el andamio de tu cicatrización. Todo el cuidado posterior consiste en no molestarlo. Ahora bien: no todas las instrucciones clásicas pesan lo mismo. Esto es lo que la evidencia respalda con fuerza:
- No fumar durante 48–72 horas (mejor, más). Es el factor con más evidencia: fumar multiplica varias veces el riesgo de alveolitis seca.
- No enjuagar ni escupir con fuerza el primer día. Después, enjuagues suaves; si te pautamos clorhexidina, úsala — reduce la alveolitis de forma medible.
- Higiene sí, pero esquivando la zona los primeros días: la boca limpia cicatriza mejor.
Y las precauciones razonables aunque con menos evidencia detrás: evitar pajitas, comida blanda y templada el primer día, no hurgar con la lengua, dormir con la cabeza algo elevada. Cuestan poco, no molestes al coágulo y listo.
Las primeras horas, en la práctica: muerde la gasa 30–45 minutos y cámbiala solo si sigue empapando; toma la primera dosis de la pauta antes de que la anestesia termine de irse, para ir por delante de la molestia; espera a recuperar la sensibilidad para comer (y entonces, blando y templado, por el otro lado); y tómate el día con calma — sofá, serie y cabeza algo elevada al dormir. Al día siguiente, vida prácticamente normal salvo esfuerzos fuertes.
Cuándo llamar sin dudar: sangrado que no cede tras morder gasa 30–45 minutos, dolor que empeora a partir del segundo-tercer día en vez de mejorar, hinchazón que sigue creciendo pasadas 72 horas, fiebre, o dificultad para tragar o abrir la boca. Para todo lo demás: paciencia y pauta.